Coronavirus: 724 muertos, más de 34.888 contagios

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La epidemia del coronavirus amenaza la economía mundial

El coronavirus ya es una preocupación. El contagio es clínico, pero también económico. Si quisiéramos buscar un paralelismo histórico, habría que remontarse al 2003, con el SARS, el síndrome respiratorio agudo grave que también procedió de Asia, más mortal pero menos contagioso. Un estudio llevado a cabo entonces por la Universidad de Corea cifró el impacto en la economía global en 40.000 millones de dólaresChina perdió un punto de crecimiento de su PIB, y el mundo, un 1,3%. Sin embargo, la factura esta vez puede ser superior. ¿Por qué?

El coronavirus ya es una preocupación. El contagio es clínico, pero también económico. Si quisiéramos buscar un paralelismo histórico, habría que remontarse al 2003, con el SARS, el síndrome respiratorio agudo grave que también procedió de Asia, más mortal pero menos contagioso. Un estudio llevado a cabo entonces por la Universidad de Corea cifró el impacto en la economía global en 40.000 millones de dólaresChina perdió un punto de crecimiento de su PIB, y el mundo, un 1,3%. Sin embargo, la factura esta vez puede ser superior. ¿Por qué?

El citado análisis coreano se anticipó a lo que podría suceder en el futuro al advertir: “Los costes económicos de una enfermedad global van más allá de los daños directos en los sectores afectados porque cualquier choque económico a un país se propaga rápidamente a través del aumento de los vínculos comerciales y financieros asociados con la globalización. A medida que el mundo se integra más, el coste global aumenta”. Y en eso estamos.

Para Rajiv Biswas, de IHS Markit, “la transmisión de los efectos en el resto de las economías será sustancial y con toda probabilidad superior a lo que vimos en el 2003”. Son de la misma opinión los economistas de Nomura y la consultora Oxford Economics. Morgan Stanley advierte que el virus sólo en el primer trimestre puede amputar del crecimiento mundial tres décimas, lo que en escala anual equivaldría, como mínimo, al coste que supuso el SARS a lo largo de todo el periodo.

La mayor diferencia es que la China de hoy no tiene nada que ver con la de entonces. El tamaño de su economía es como el que tenía EE.UU. en el 2003. China ha pasado de representar el 4% del PIB mundial a más 16% y es responsable de un tercio del crecimiento mundial. Los chinos, que compraban en el 2003 apenas el 10% del lujo, en la actualidad ya son un tercio de la demanda global.

En el turismo, se ha convertido en una potencia: unos 134 millones de turistas viajaron al extranjero el año pasado, en el 2003 eran apenas 20 millones. Este año se preveían siete millones de desplazamientos al extranjero. El momento de la pandemia no es el propicio, porque coincide con el periodo del año nuevo lunar: los viajes de pasajeros ya han disminuido un 29% respecto al 2019.

“Una disminución del gasto de los hogares chinos puede tener un impacto mucho mayor que en el 2003”, señala un informe de Pictet AM. Para el Peterson Institute, “esto del coronavirus no tiene precedentes, los efectos económicos serán superiores porque Wuhan es un centro industrial de envergadura”. Hay que recordar que los chinos exportan el 27% de los smartphones mundiales.

Además, hoy, tras la globalización, muchas multinacionales fabrican sus productos en China y su capacidad de reacción es limitada. Lourdes Casanova, académica de la Universidad de Cornell y autora del libro La era de las multinacionales chinas, dice que “cambiar la localización de la cadena de producción no es fácil. Se pueden tardar años”.

Comparado con el SARS esta vez la reacción de las autoridades chinas ha sido efectiva y rápida: han confinado a 35 millones de personas. No obstante, es parte del problema: el Banco Mundial sostiene que el 60% de las consecuencias económicas de una pandemia proceden en su mayoría de las reacciones de los colectivos sociales y de las autoridades: el absentismo y las enfermedades son una pequeña parte.

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